El limbo del Freelancer

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Cuando alguien trabaja en una oficina se debe a los clientes de la empresa, probablemente haya un/a ejecutivo/a de cuentas que le indique a uno que debe hacer y para cuando. Las cosas son claras. También son claros los objetivos y las jerarquías. Uno empieza siendo junior, asciende a senior, comienza a dirigir cuentas y a tener control sobre el equipo de trabajo y se convierte en un radiante director de arte, lo más ambiciosos luego colgaran los pinceles y se convertirán en directores creativos. Hay una jerarquía clara, quien quiere progresar, sabe hacia donde. Si quiere un aumento de sueldo, puede esperar a los exámenes de desempeño anuales para pedirlo. Si la empresa le queda chica, enviará curriculums vitae a agencias más grandes.

En el otro extremo nos encontramos a los emprendedores, esos que gritan orgullosos en spanglish “soy entrepreneur”, atentos a nuevas tecnologías, ex desarrolladores intentando colar una nueva aplicación en el saturado mercado digital, personajes que han aprendido sobre finanzas en una segunda escuela, diseñadores que cambiaron el diseño por el oficio de seducir pequeños inversores, personas que miran con sorna cada vez que pasan frente a un empleado, recordándose a si mismos porque han elegido un camino lleno de riesgos y recompensas.

En el medio de estos dos modelos, está ese que no se ha decidido del todo ni a ser dependiente ni a ser independiente, que tiene lo mejor y lo peor de los dos mundos: el Freelancer.
Porque el freelancer también es en cierta forma un empleado, atado a clientes y deadlines apretadísimos, luchando a diario con correcciones y caprichos arbitrarios, agachando la cabeza cuando el cliente le recuerda que quien paga al final del día tiene la razón, y no hay titulo ni teoría que valga más. Pero también es independiente, se maneja con sus horarios, elige sus clientes, como, cuando y con quien trabajar y puede especializarse en un nicho de diseño con más facilidad.

Entonces esto lleva al dilema: un oficinista quiere crecer en la jerarquía laboral, y un emprendedor quiere ver prosperar su emprendimiento, ¿cuál es el objetivo que motiva al freelancer a evolucionar en su trabajo? ¿Cuáles son sus logros e hitos?. Los más cínicos dirán que su principal objetivo es no morir de hambre y tener sus cuentas al día, los más ambiciosos dirán que aspirará a conseguir proyectos más grandes e importantes que pueda exhibir en su portfolio. También eventualmente los proyectos paralelos del freelancer se convertirán en pequeños emprendimientos, y al mismo tiempo con mucho esfuerzo se hará una cartera de clientes que no deseará dejar de lado.

Tal vez ser freelancer no sea más que un escalón intermedio en el que algunos prefieren quedarse, un escape a medias de la rutina, el limbo de los diseñadores.

¿Cuál crees que son los pasos para que un freelancer crezca en su trabajo?¿Cuáles deben ser sus objetivos a largo plazo? ¿Los freelancer son empleados o emprendedores? Comparte tu opinión.

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